domingo, 9 de mayo de 2010

QUE MIS ALUMN@S DISFRUTEN CON LA ACTIVIDAD FÍSICA

Hace mucho, mucho tiempo, mientras navegaba sin rumbo por las conexiones de internet, descubrí una serie de foros de educación física. Si no recuerdo mal eran profesionales que estaban adscritos a la FIEP, maestros, profesores de secundaria, universitarios, etc. Podías seguir vía mail algunas discusiones muy enriquecedoras donde las posiciones de unos y otros te hacían reflexionar sobre tu trabajo del día a día. En aquellos tiempos era un opositor con una gran inquietud de formarme y encontrar mi camino en esto de la educación y en concreto en la educación física.



Os dejo un fragmento de una contestación de un compañero (no tengo el nombre, pero si alguien es dueño de estas palabras y las lee  puede ponerse en contacto conmigo y lo citaré con nombre y apellidos).


QUE MIS ALUMN@S DISFRUTEN CON LA ACTIVIDAD FÍSICA 

¿de verdad que tú enseñas para que el alumnado sea más hábil, rápido, inteligente, fuerte...?
Yo más bien creo que al enseñar lo que debe perseguirse es el descubrir la capacidad de ser ágil

(por que también los gordos y las gordas pueden ser ágiles, eso sí, lo ágiles que puedan),
de descubrir la capacidad de ser rápidos y rápidas (por que también los cojos y la cojas puede ser rápido, eso sí lo rápidos que puedan) la capacidad de utilizar la inteligencia (por que también  el alumnado de necesidades educativas especiales puede utilizar la inteligencia, eso sí al nivel que puedan utilizarla), o descubrir la capacidad de la fuerza (por que incluso  los y las más débiles pueden ser fuertes, eso sí lo fuertes que puedan ser).
Todo ello que tiene que ver con los resultados. Pues poco, a mi modo de ver No se trata de obtener resultados observables, ni empíricamente demostrables y medibles. Se trata más bien de esfuerzo. Y ese es el quid de la cuestión ¿Donde y quién pone el límite del esfuerzo? ¿Quién lo aprecia? ¿Que se aprecia?.

Evidentemente, si tú enseñas para que sean más fuertes, más rápidos, más ágiles, los objetivos de tales enseñanzas deben ser congruentes con estas pretensiones, es decir ¿para qué enseñas eso y así? por que, si profundizamos en "correr más", "ser mas ágil o más fuertes", podemos encontrar otra preguntas detrás, tales como ¿para qué correr más? o ¿tanto correr para llegar adonde?  ¿y los que no corran tanto, donde quedan?

Queremos que el alumnado "comprenda" y "se comprenda" y participe. Queremos gente que acepte sus limitaciones, no que se resigne a ellas. Este proceso de aceptación propia, de los demás es el que tenemos que ser capaces de medir. Dejémonos de resultados que refuerzan a los y las mejores, como siempre se ha hecho.


1 comentario:

Salva Iranzo dijo...

Esto me recuerda una frase que no sé exactamente de quién es y tiene que ver con la evaluación:
"Si fuese un objeto evaluaría de forma objetiva pero como soy un sujeto evaluo de manera subjetiva".

Más o menos era así...

Un saludete